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Florence Griffith Joyner, la mujer más rápida que jamás haya existido.


Delorez Florence Griffith-Joyner, más conocida como Florence Griffith Joyner y popularmente llamada Flo-Jo (Los Ángeles, California; 21 de diciembre de 1959-Mission Viejo, California; 21 de septiembre de 1998), fue una atleta estadounidense especialista en pruebas de velocidad, que ganó tres medallas de oro y una de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y batió las plusmarcas del mundo de 100 y 200 m.

Proveniente de una familia muy humilde, empezó desde niña a destacar en las carreras, en las que ganaba a los chicos de su edad o incluso mayores. Pese a sus prometedoras cualidades, el atletismo no ofrecía un porvenir que resolviera las dificultades económicas de su familia, por lo que al terminar la secundaria lo abandonó para ponerse a trabajar.

Todo cambió cuando conoció a Bob Kersee, que sería su entrenador y que rápidamente vio su potencial como velocista de clase mundial. Le consiguió una beca para estudiar en la Universidad de California (UCLA), y empezaron a trabajar.

Rápidamente llegaron los resultados. Florence ganó varios títulos en los Campeonatos Universitarios de Estados Unidos (NCAA), y sus tiempos en 100 y 200 m. mejoraron sustancialmente.

Primeros éxitos

En 1983 participó en los I Campeonatos del Mundo celebrados en Helsinki, donde fue 4ª en los 200 m.

Al año siguiente consiguió la medalla de plata de los 200 m. en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, solo superada por su compatriota Valerie Brisco-Hooks.

Después de los Juegos, Griffith se casó con el también atleta Al Joyner, campeón olímpico de triple salto y hermano de la atleta Jackie Joyner-Kersee (a su vez casada con Bob Kersee, entrenador de Florence), y temporalmente se apartó del atletismo. Parecía que esto era casi una retirada, sin embargo lo mejor estaba por llegar.

1988

El año siguiente sería su gran año, el año de las plusmarcas mundiales y de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. En los trials de Indianápolis, clasificatorios para los Juegos, corrió los 100 m en unos asombrosos 10,49, una plusmarca del mundo que pulverizaba la anterior de 10,76 que tenía Evelyn Ashford, y que aún hoy continúa siendo casi inalcanzable para cualquier atleta femenina.

Ya en los Juegos de Seúl, su actuación fue realmente memorable, ganando las medallas de oro en 100 m, 200 m y relevos 4 × 100 m., además de una plata en los relevos 4 × 400 m. A destacar que en la prueba de 200 m, batió por dos veces la plusmarca mundial, una en semifinales y otra en la final, siendo los 21,34 de esta última la actual plusmarca mundial de la prueba.

Después de los Juegos

Poco después de los Juegos Olímpicos, con 29 años y en la cúspide de su carrera, anunció su retirada de las pistas. Convertida en el ídolo mediático del momento, se dedicó a la publicidad, promocionando toda clase de productos. Tuvo su propia línea de ropa e incluso sacaron una muñeca llamada Flo-Jo.

Muerte

El 21 de septiembre de 1998 murió cuando dormía en su hogar en the Canyon Crest, un vecindario de Mission Viejo, a la edad de 38 años. Su sorprendente muerte fue investigada por el sheriff del condado, el cual anunció el 22 de septiembre que la causa de su muerte fue asfixia durante una convulsión severa por epilepsia. Se le encontró que tenía un hemangioma cavernoso, una anormalidad cerebral vascular congénita que hizo convulsionar a Joyner. Según su familia, sufría de convulsiones tónico/clónicas desde 1990 y había sido tratada por eventos convulsivos en 1993 y 1994. Según la oficina del sheriff en Orange County la única medicación que se encontró en su organismo al momento de su muerte eran dosis mínimas de medicamentos comunes: acetaminofen (Tylenol) y el antihistamínico Benadryl.

Las sospechas de uso de drogas para mejorar el rendimiento

Se la recuerda por su imagen excéntrica, con unas ropas y maquillajes espectaculares que la hacían inconfundible en las pistas de atletismo, destacando por encima de todo sus larguísimas y decoradas uñas. Esto contribuyó a aumentar su popularidad y a realzar sus impresionantes logros deportivos.

Y en segundo lugar por las sospechas en torno a sus portentosas cualidades y el posible uso de métodos ilícitos para aumentar su rendimiento, unas sospechas que tenían como base el propio aspecto hipermusculado de Florence, que además se había incrementado de forma notable en muy poco tiempo y su temprano retiro de la actividad deportiva. A esto se sumó por esa misma época el escándalo desatado por el caso Ben Johnson, y el creciente interés de los medios de comunicación por los temas relacionados con el dopaje.

Griffith Joyner se retiró de la pista y el campo competitivo después de su triunfo olímpico en 1988. Ella fue puesta a prueba en varias ocasiones durante la competición, y logró pasar todas estas pruebas de drogas. Griffith Joyner hizo pública su decisión de retirarse de la competición olímpica una semana después de que se anunció que las pruebas de drogas al azar fuera de competición se instituirían durante la temporada de 1989.

En este sentido su temprana muerte a los 38 años reactivó la polémica en torno a las causas que la habían provocado, posiblemente relacionadas con los productos consumidos en su etapa como atleta. Algunos catalogan sus récords en el atletismo de velocidad, como uno de los grandes escándalos de la historia del dopaje, aunque nunca se encontrara prueba de ello. Resulta bastante increíble cómo sus marcas no han podido ser batidas ni nadie se ha acercado a ellas, marcas que consiguió espectacularmente en Seúl 88, cuando ella misma nunca había hecho nada semejante, para luego anunciar su retirada repentina, nada más finalizar este evento, lo cual llenó de extrañeza a todos los aficionados.

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